El último guerrero

La mañana es húmeda y fría, como todas las mañanas.
Rojizo amanecer para un glorioso día, un día en el que seguro que conoceré al fin mi muerte y podré decirle a las Valkirias que me lleven al Valhala con Odin.

No es una batalla honrosa entre guerreros, ellos son perros saqueadores, más que perros ratas que se expanden como una plaga y son insuperables en número.

Nosotros solo somos un puñado de lobos rodeados de simples aldeanos, valientes pero incautos.

Morimos para que nuestras familias tengan una mínima oportunidad de escapar, para que nuestras mujeres e hijos se salven de la muerte, la esclavitud o de algo peor...

No hay esperanzas, no seremos recordados, no habrá gloria en nuestra muerte si nadie lo recuerda con el pecho henchido.
Mi bella Winry...

Rubia como los pétalos de los girasoles y con unos ojos tan azules que rivalizan con el hielo y aun así tan dulce como la mismísima miel que parece manar de su cabello.

Mi hijo Alfred que aun a sus 5 años de edad ya demuestra su futuro como un bravo guerrero al servicio de su rey.

-Amada mía, hijo mío, no lloréis, esta es la muerte que siempre he deseado, gloriosa en el campo de batalla protegiendo a la gente a la que quiero-. Les dijo.

-¡Padre!¡Padre!¡No os vayáis la gente os necesitará para protegerlos cuando hayamos huido!.

Mientras tanto su madre llora con sordas lagrimas que recorren sus sonrosadas mejillas sabiendo el cierto destino que espera a su amado y que solo se volverán a encontrar en el seno de Odin.

-Hijo mío te encomiendo esta tarea antes de partir a la batalla-digo mientras lo abrazo- has de proteger a tu gente, a todos aquellos que no gozan de la ayuda de los demás, has de ser un defensor como esa fue y sigue siendo mi tarea. Aunque no me veas yo siempre estaré aquí viéndote crecer y protegiendo, pero ahora vete, el pueblo te necesita y tu has de perpetuar la sangre de nuestra familia, hijo mío tienes mi bendición.

Entonces le beso en la frente como muestra de mi amor y acto seguido abrazo a mi amada Winry, tan hermosa como el primer día y me despido.
-Amor mío- dice ella- que la fuerza y el valor de Thor te acompañen.

Cojo mi hacha de guerra, tan fiel en las innumerables batallas en las que he participado y me adelanto en la formación para, aguantando la embestida de esos bárbaros poder dar una oportunidad a los aldeanos de que consigan matar a algunas de estas ratas de cloaca.

Como bien aprendí, una arenga dicha a buen tiempo aumenta la moral y el valor de los contendientes en una batalla así que me dispongo a decirla:

-¡Hermanos! Hoy no luchamos contra hombres, luchamos contra animales ¡CONTRA RATAS! Que nos intentan arrebatar todo lo que amamos y que es nuestro¡¿Vamos a permitírselo?!

-¡¡¡¡NO!!!!- responden al unísono.

-Puede que hoy muramos a manos de simples bandidos pero nuestra gloria será grande en el Valhala y esta noche cuando todos estemos ante el gran banquete de Odin recordaremos con gloria y con orgullo este día en el que pocos hombres pero valientes luchamos y morimos por defender a nuestras familias, a nuestras tierras.

¡Luchad hermanos míos, luchad hasta morir y mas allá de la muerte!¡Que nuestra muerte al igual que nuestra vida no haya sido en vano!.

¡¡VALKIRIAS llevadnos a nosotros que hemos muerto en batalla a través de los mares y de la tierra, por el puente del arco iris AL VALHALLA, ODIN NOS ESTA ESPERANDO!!.

Acto seguido desenfundo mi hacha y con un rugido digno del mismísimo Freki, lobo de Odin me lanzo a la batalla. Caen a cientos pero nos superan en una proporción de 10 contra 1. Un tajo y una cabeza menos, un cuerpo casi partido por la mitad. Pobres infelices no saben lo que les espera...

De repente una espada atraviesa mis entrañas y el bandido con una sonrisa casi desdentada y sucia sonríe ante la inminente victoria, mi respuesta es desgajarle la cabeza.

Me siento cansado, son muchas las heridas pero ya habrá tiempo de descansar ahora es tiempo de luchar, tiempo de morir.

Tengo un brazo inutilizado, las entrañas destrozadas y cojeo de una pierna pero nada importa, la imagen de mi familia me alivia y me refresca.

Las bajas de nuestro ejercito se acucian, ahora lucho contra mas de 3 enemigos pero resisto, lo hago por ellos lo hago por todos lo hago por mi honor y lo hago por su vida.

Una espada silba detrás de mí y me atraviesa el corazón, caigo al suelo semimuerto y desangrándome por la boca pero mi último suspiro me sirve para ver que soy el último guerrero que quedaba en pie y que es más de mediodía, nuestras familias se habrán refugiado en las montañas con nuestros primos, hemos ganado...

Escrito por Azrael [armunzakor(arroba)HOTMAIL(punto)com]