¡Vaya huevos!
Vaya... vaya... vaya COJONAZOS tenemos los españoles. Pero huevos como pelotas medicinales. Es más que típico, tipiquíiiiiisimo de los españoles dejarlo todo para el último día.
¿Sabéis ya de qué os hablo? sí, del nuevo plan del Ministerio de interior "¡Identifícate!". Hace un año para evitar los atentados a través de teléfonos móviles de tarjeta se impuso una nueva medida de seguridad (que ya tenían en toda Europa hace años) que consiste en que para comprar las tarjetas prepago de un teléfono móvil te tienen que registrar los datos y comprobar la autenticidad con el DNI, y así tenernos a todos controladitos.
Pero claro ¿qué pasa con los que ya tenían tarjeta? pues que se tienen que identificar en los puntos de venta e información de Movistar, Vodafone, etc. llevando su DNI y su teléfono móvil, en el caso de que sea un menor, pues lo tienen que hacer los papás, mamás o tutores legales. Si no te identificas, a tomar por culo número de teléfono y por tanto la tarjeta con tu saldillo. ¡Ja! síiiii amiguitos, te desactivan tu tarjeta como no te hayas registrado.
Y una vez contado esto, comienza mi historia:
[Si no queréis, esto no hace falta leerlo, es para hacer más completa la historia ^^]
Allá hace unos 5 años me cambié a Orange a Vodafone ya que era un auténtico robo de dinero. Con ésta compañía me regalaron un movilazo (para la época), pasé del Motorola c650 al Motorola L7. Tras dos perfectos años de permanencia con Orange nos cambianos de nuevo (con la excusa de que nos regalaran un nuevo móvil) a Movistar: la definitiva. Ahora, me tangaron como a una gilipollas regalándome el Nokia 2630... el zarrio más grande creado por ninguna fábrica de telefonía movil. Fino sí, muy fino y muy ligero, hace llamadas y las recibe, manda mensajes y los recibe. Ahora, tienes que esperar 83.987.498.385.945 años para que se cargue el jodido menú.
Así que volví a mi queridísimo Motorola L7 que seguía vivito, coleando y tenía una rapidez que daba gusto. Lo mejor de éste teléfono es sin duda la batería, dura perfectamente una semana sin apagarse (sí, contando con hacer llamadas largas). Apenas chupa y es ligero. Pero claro, para los tiempos que corren ya se queda antiguo.
Cansada del mismo teléfono, porque me cierra puertas más que abrirlas y porque no tiene las aplicaciones que me faltan para tener un "pack de exposición de urgencias" (control remoto, procesador de texto y power point y memoria suficiente para llevarlo encima). Además de wifi, para hacer menos soporíferas las clases (¡Dios salve a la rinuex!).
Tras muchísimo preguntar a personas de confianza y con mucha experiencia en móviles malos y buenos, tenía dos opciones, o el Sony Ericsson w705 o el Nokia E65. Al final me decanté por el Sony. Nunca he tenido un Sony y todo el mundo me habla genial de ellos, además que el diseño y la colocación es, para mi gusto, más sencilla.
[Fin del relato que estaba permitido saltarse]
Pues hoy, decidida a cambiar de móvil definitivamente para ir el lunes chuleando y presumiendo de ladrillo nuevo me encuentro TODAS las jodidas tiendas de movistar hasta el culo de españoles impuntuales y enfurecidos queriendo identificar sus teléfonos. Enfurecidos porque los servidores no podían más.
¿Por qué?
Porque los españoles lo dejamos todo para última hora. Y se quejan de que "no se han enterado". Hace ya UN AÑO que llevan diciendo lo de las tarjetas. UN AÑO. Si es que... ¡vaya huevos señores!
En las colas he escuchado de todo, pero me quedo sin duda con la esquizofrénica idea de un cliente de movistar con los huevos muy gordos o con un despiste de la hostia: "esto es todo un plan de la compañía, está todo premeditado y calculado... ¿no lo veis? han esperado hasta el último día para avisarnos que nos van a desactivar las tarjetas ¿y sabéis por qué? para quedarse con todo nuestro dinero, porque yo ahora mismo tengo 20 euros de saldo ¡20 euros que me va a robar la compañía! ¡está todo calculado! ¡es un robo a gran escala!"
Claro... ya por fin (no sé otras compañías) pero los servidores de movistar explotaron y todo el mundo fuera de la tienda porque ni identificación, ni recargas, ni compras, ni renovación de móviles. Todos a tomar por saco. La tarde perdida. Y cieeeeeenes y cienes de usuarios que van a tener que madrugar para hacer cola el sábado por la mañana para identificar sus teléfonos.
Y muchos se quejarán. No creo que haya sido falta de información, es que como ya he repetido todo el artículo, en este país tenemos los huevos/ovarios muy gordos.
¡Y yo voy a cogerme los mejores días para elegir cambiar de móvil! ¡es que tiene huevos la cosa! ¡cojones!













